La celebración de la Pascua
la encontramos por primera vez en Éxodo 12 y fue realizada por el pueblo hebreo
la noche anterior a salir de Egipto. Esa celebración, que luego debían
realizarla cada año, tenía el objetivo de recordar la liberación de la
esclavitud de los egipcios. Pero ¿Qué
pasó esa noche?
La palabra
Pascua, en hebreo, hace referencia a “saltar” o “pasar por alto” y esta
celebración toma ese nombre porque la última y más severa señal que haría que
Faraón dejara ir los hebreos, sería la muerte de los primogénitos. Pero Dios,
le advirtió a su pueblo que entre los judíos esto no pasaría si mataban un
cordero y con su sangre pintaban el dintel de la puerta de la casa. Así, donde
Dios veía la sangre sobre el dintel, “pasaba por alto” esa casa y el juicio de
muerte allí no caería, el cordero había ocupado el lugar del primogénito.
(Éxodo 12:21-28)
¿Por qué
esto es importante para nosotros?
Así como
sobre los primogénitos del antiguo Egipto, sobre nosotros también pesa una
sentencia de muerte. No es de la muerte del cuerpo, ni de forma inmediata, pero
sí una condena sobre el alma y de forma eterna porque Dios nuevamente nos
advierte que “el alma que pecare, esa morirá” y resulta que “todos pecamos y
estamos destituidos de la gloria de Dios” por lo que “está establecido que los
hombres mueran una sola vez y después de esto el juicio” (Ezequiel 18:4; Romanos 3:23; Hebreos 9:27)
Pero Dios
en Su misericordia, no quiere nuestra condenación “sino que es paciente para
con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento” (2 Pedro 3:9) y como el cordero que era sacrificado en lugar
del primogénito, así vino el Señor Jesucristo, “el cordero de Dios" para quitar el pecado del mundo (S.Juan 1:29)
El cordero
de la Pascua, libraba a un primogénito de la muerte, el codero de Dios, libra
de la muerte eterna. Para esto vino Jesucristo a la tierra, para esto murió en
la cruz. Su sacrificio es la ofrenda ante Dios, por todos los pecados del mundo
pero SOLO es efectivo para el que cree en Él, porque así como solo se libraba la casa donde se sacrificaba el cordero y se pintaba el dintel, solo se libra el alma del que sinceramente cree que el sacrificio del Hijo de Dios, Jesucristo, es lo único que nos salva.
Dios nos dice “
Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (
S.Juan 3:16) y reafirma “
El
que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no
verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (
S.Juan 3:36) porque solo
“
la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (
1Juan 1:7)
En estos
días mucho se habla de Cristo y su sacrificio, pero en realidad “festejar” o no
la pascua, para nosotros no tienen NIGÚN VALOR.
Lo único verdaderamente
importante es si para ti Cristo es tu pascua. No vale nada ante Dios hacer algún
ritual o cumplir alguna tradición, o incluso recordar la muerte de Jesús compungido, sino SOLAMENTE se trata de entender y reconocer que
tenemos pecados y SOLO EL CORDERO DE DIOS, LOS PUEDE QUITAR
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