A pesar de esto, muy pocas personas conocen verdaderamente lo que la Biblia dice o de qué manera lo dice. Esto es crucial porque la misma Biblia indica que ella es la Palabra de Dios y, si no conozco exactamente lo que dice Dios, ¿cómo voy a conocer a Dios realmente?
Es por esto que muchas personas, toman unos cuantos pasajes de la Biblia y crean su propia imagen de Dios, de acuerdo a lo que saben o entendieron, pero que puede ser muy distinto al DIOS REAL. Por eso...si de verdad queremos conocer al Dios verdadero, el Dios de la Biblia, debemos conocer la Biblia de Dios
Es por esto que muchas personas, toman unos cuantos pasajes de la Biblia y crean su propia imagen de Dios, de acuerdo a lo que saben o entendieron, pero que puede ser muy distinto al DIOS REAL. Por eso...si de verdad queremos conocer al Dios verdadero, el Dios de la Biblia, debemos conocer la Biblia de Dios
Entonces, ¿de qué se trata la Biblia?
La palabra de Dios muestra la naturaleza de la humanidad y la naturaleza de Dios y cómo Dios ha tratado y trata con nosotros a travéz de la historia.
En el PRINCIPIO, Dios nos muestra al Hombre creado a imagen de Dios, con conciencia, reponsabilidad y libre albedrío. Ese hombre y su mujer (Adán y Eva), se les dio la oportunidad de confiar en la palabra de Dios, (Génesis 2: 4-17) pero creyeron la mentira de Satanás (Génesis 3:1-7) y su desobediencia a Dios, les costó la muerte de su alma. Ese pecado, significó terminar la relación con Dios. Ahora, ese hombre tenía un cuerpo que moría y un alma que, al ser eterna, sería castigada por su desobediencia (Génesis 3:8-24). Pero ese pecado, esa desobediencia a Dios, se extendería a toda la humanidad
Esto representa que todos desobedecemos a Dios, pero somos concientes y responsables de nuestro pecado delante de Él, y que todos, estamos muertos espiritualmente por ese pecado.
"Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron" (Romanos 5:12)
Durante todo el ANTIGUO TESTAMENTO Dios va a mostrar algunos aspectos de su naturaleza: su justicia, su poder, su fidelidad y su santidad. También, muestra la necedad del hombre, su persistencia en alejarse de Dios y la imposibilidad por sí mismo, de permanecer fiel o sin pecado ante Dios.
Dios elige un pueblo: Israel. A ellos ordena sus leyes y bendice. Pero ellos, una y otra vez, no obedecen, desprecian las leyes de Dios, siguen su propio consejo y, como consecuencia, son castigados. Incluso muchas veces, hablaban en nombre de Dios, pero NO VIVÍAN como Dios quería. Aunque Dios les ordena sacrificios y ritos para limpiar ese pecado que entró desde Adán, ninguna era una solución definitiva, una y otra vez volvían a pecar contra Dios. En cada sacrificio, el animal moría en lugar del hombre, el animal pagaba la condena del pecado del humano, pero esto no podía cesar, porque el pecado seguía en el corazón.
Esto representa que, naturalmente, no podemos permanecer fieles a Dios, volveremos a pecar una y otra vez sin importar cuánto Dios nos ayude, muestre su amor o su poder. El pecado continúa en nosotros, aunque persistamos en hacer obras que de alguna manera sean buenas o agraden a Dios, nada de esto nos quita el pecado. Seguimos alejados de Dios, seguimos condenados a la muerte de nuestra alma.
"Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor." (Jeremías 2:22)
Pero en el NUEVO TESTAMENTO, algo ocurre. Dios va a desplejar toda su gracia, misericordia y amor. El pecado continúa en el corazón de la humanidad, pero Dios, habiendo mostrado nuestra maldad y la insuficiencia de nuestras obras y sacrificios, envía un SACRIFICIO, el CORDERO de Dios, su propio Hijo. Él es seguido, aclamado, pero también perseguido y un día, Dios mismo hecho carne, es crucificado. Aunque esto pueda parecer contradictorio es, justamente el plan de DIos. Los corderos sacrificados en el Antiguo testamento no podían quitar el pecado de quienes los ofrecían, pero el CORDERO DE DIOS, quita el pecado del mundo (Juan 1:19). Para aquellos que aceptan que Jesucristo es el Hijo de Dios, enviado, muerto y resucitado para limpiar los pecados del corazón, Dios los hace sus hijos (Juan 1:12) los hace justos a sus ojos, los limpia de todo pecado y los acepta en su presencia. Su cuerpo también morirá, pero su alma, será aceptada en la presencia de Dios.
Todos tenemos pecados. El pecado es tan grave que merece la muerte de nuestra alma. Dios no quiere que seamos condenados y envía a su Hijo, que paga con su vida por el pecado y así quita el castigo del que Cree en ÉL y ofrece perdón y vida eterna. Todo el que no cree, permanece con su castigo.
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De la Biblia podemos extraer muchas cosas valiosas. La Biblia está llena de historias fascinantes, ejemplos para la vida cotidiana, mandamientos útiles, valores enormes y promesas de bendiciones hermosas... pero el MENSAJE CENTRAL DE LA BIBLIA es:

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