Nicodemo era un judío muy religioso (fariseo)
reconocido en esa época que, maravillado ante los milagros y el poder en el
mensaje de Jesús, se acercó de noche a Jesús para decirle que creía que Él
verdaderamente venía de parte de Dios porque nadie podía hacer lo que Él hacía
(aunque muchos de sus pares religiosos no creían y se oponían duramente a
Jesús). Sin embargo, ante esta declaración Jesús le dijo : “De cierto, de
cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”
(San Juan 3: 3)
Esta frase “nacer de nuevo” desconcertó a
Nicodemo, porque ¿Cómo podría alguien volver a nacer?
Pero Jesús le explicó que no estaba hablando de
un segundo nacimiento físico, sino de un nuevo nacimiento ESPIRITUAL. Un nacimiento que SOLO DIOS PUEDE HACER
Lo curioso de esta historia es que todos
estamos en la situación de Nicodemo. Y la respuesta que el Señor Jesús le dio a
Nicodemo, nos debe interesar a TODOS.
Si pensamos en toda la historia, vemos que incluso Nicodemo creía en Dios, pero eso NO ERA SUFICIENTE. Él debía entender que necesitaba al Señor Jesús, no por ser un gran maestro o por sus milagros, sino que necesitaba al Señor Jesús porque es el único que, aún hoy, puede ofrecernos ese Nuevo nacimiento con el que podemos reconciliarnos con Dios.
Nicodemo
hace miles de años y nosotros hoy, debemos entender que el Señor Jesús, vino al
mundo, para morir, porque esa muerte fue el sacrificio que Dios aceptó para que
cada uno de nosotros no fuésemos condenados. Dios castigó allí a Su Hijo para
no castigarnos a nosotros y, a los que se arrepienten de sus pecados y creen en
Él Señor Jesucristo, Dios los perdona y los salva de la condenación. NACEN DE
NUEVO y ahora son “hijos de Dios”
El Señor dijo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (San Juan 3: 16 – 18 y 36)
Todos nosotros, sin importar lo religiosos o
buenos que seamos, hemos nacido a este mundo con pecado que nos aleja de Dios,
de modo que no podemos entrar cielo con ese pecado. Aunque nuestro cuerpo esté
vivo, nuestro espíritu delante de Dios, está MUERTO (Efesios 2:1) y por ello
estamos condenados al infierno eterno, pero “Dios muestra su amor para con
nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8)
Hoy, Dios repite su invitación una vez más: "El que oye mi palabra, y cree al que me envió,
tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a VIDA"
(San Juan 5:24)

Dios sea engrandecido por la nueva vida que nos da por Cristo, cuando acudimos A El por perdón!!! Ojalá muchos puedan entender Su gracia y amor!!!!
ResponderEliminar