
“¡FELIZ NAVIDAD!” es una de las frases más repetidas en esta época. La mayoría de las personas aman estas fechas y crean o no, les parezca algo religioso o comercial, pueden disfrutar parte de estas festividades que de alguna u otra manera traen alegría.
Pero, ¿qué importancia tiene la navidad?
Más allá de la
comida, la bebida, los regalos, los adornos, el festejo e incluso más allá de
la familia, la Navidad recuerda otra cosa mucho más relevante pero menos
reconocida por todos.
Un día, sin
importar cuál fue ese día, nació Jesús. Para algunos fue solo otro hombre; para
la mayoría, un líder moral; para unos pocos, UN SALVADOR.
Parece cuestión de opinión, pero en realidad de lo que pensemos sobre Jesús, depende nuestra vida.
Jesucristo no fue un humano más, no se trató de un
revolucionario ético, ni vino a cambiar al mundo. Él ES DIOS y el objetivo de venir a la tierra y morir, fue “buscar a los
pecadores” -a usted, a mí, a todos- y con su muerte, recibir el castigo que
nuestros pecados merecen, para que todo el que crea en ÉL (crea que es Hijo de Dios, que tenemos
pecados y que vino para salvarnos, porque solo Él lo puede hacer) ya no reciba ni el castigo ni la
condenación, porque YA LO PAGÓ EL HIJO DE DIOS, JESUCRISTO.
Muchos aceptan al bebé Jesús, al hombre piadoso, al “revolucionario” moral, incluso al Jesús crucificado, pero no aceptan al Salvador, al Señor, porque para hacerlo primero debo aceptar que soy un pecador y esto me enemista con Dios.
Así que esta navidad no solo recuerde el PESEBRE,
también recuerde la CRUZ, porque fue el objetivo de su nacimiento, el
lugar donde se pagó el PRECIO de nuestra maldad, y recuerde la MALDAD,
porque todos la tenemos y Jesucristo pagó por ella para reconciliarnos con Dios
y borrar nuestros pecados porque SOLO JESUCRISTO PUEDE hacerlo.
La Biblia dice
“Por cuanto todos
pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3.23) “Mas Dios muestra su amor para con nosotros,
en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5.8) “Porque
no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo
sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya
ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (S. Juan 3:17 y 18)
Esa noche,
principalmente, pero cualquier día de su vida, piense “¿QUIÉN ES JESÚS para mí?” Si
para usted solo es un hombre más, nada en su vida cambiará, pero si reconoce a
Cristo como el Hijo de Dios y le pide perdón sincero
por sus pecados, usted recibirá el mejor regalo de navidad: LA VIDA ETERNA
Jesucristo es el Único Hijo de Dios, nacido de una
virgen que vino al mundo para morir y así pagar por nuestros pecados ante Dios
y librarnos del castigo eterno al que estamos condenados, pero solo a
los que CREEN EN ÉL
Porque la paga del pecado es muerte, mas el REGALO de
Dios es VIDA ETERNA en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6.23)


Comentarios
Publicar un comentario