¿Por qué insistimos en hablar del PECADO?

Es una palabra antipática y muy mal vista, pero hablar sobre el tema es importante.

En la mayoría de las ocasiones oímos o decimos la palabra PECADO, como un chiste, burla o asociado a situaciones que consideramos de fanáticos, sectarios o “locos”. Esto ha producido que esta palabra pierda valor y, al oírla, solemos despreciar lo que se nos tiene que decir en torno a ella.

Sin embargo, lo que pensamos acerca del pecado, es crucial en nuestra relación con Dios.

En la Biblia se relata la historia de la humanidad y cómo Dios se relaciona con nosotros a través de los siglos. Ese (la Bilbia) es el único documento dejado por Dios, que nos muestra cómo es ÉL, cómo piensa y actúa. 

Al inicio de la Biblia, Dios nos deja saber cómo nos formó y, contrario al resto de todo lo creado, al ser humano lo moldea con sus manos y coloca en su nariz Su propio aliento de vida, mostrándonos que somos la única especie con atributos únicos que puede relacionarse de una manera especial con Él. Pero lo siguiente que relata, es el primer PECADO y como ese pecado rompe completamente la relación con Dios. Si leemos bien, a primera vista, ni siquiera se trata de algo que creeríamos muy grave. No hay asesinatos, ni violencia, solo un “simple” acto de DESOBEDIENCIA a Dios. 

Con ese solo acto, el pecado se propagaría por la humanidad toda, hasta nosotros, hasta mí, hasta ti. Ahora, somos ENEMIGOS de Dios, y el precio que debemos pagar cada uno por su pecado, es la muerte. Pero si morimos con pecados, ya no hay más nada que la condenación eterna, el infierno. Dios no quiere eso, así que Él mismo que puso el precio de la desobediencia -la muerte- está dispuesto a pagarlo, entonces, envía a su HIJO, Dios mismo también, para que SU muerte pague por el pecado de TODOS LOS QUE CREEN que esto es así. Ahora, Jesucristo ocupa mi lugar, paga el precio por mí y así Dios, no me ve más como un pecador, porque mi deuda, ya fue pagada por SU HIJO. Moriré un día también, pero ya no con la “deuda” por mis pecados, porque ya la pagó el único que podía hacerlo, el HIJO DE DIOS.

NO hablamos de pecado porque somos anticuados, religiosos o sectarios. Hablamos de pecado, porque Dios quiere que sepas, que importa tanto, que el dio a Su propio Hijo, para que muriera por causa de nuestro pecado, recibiendo el castigo que cada uno de nosotros merece, “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna…El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3: 16 y18) 

Por eso, insistimos en hablar del pecado

¿Tienes dudas aún?

Lee la Biblia, pide sabiduría a Dios, y descubre por ti mismo cuánto le costó a Dios nuestro pecado -Su propio Hijo- y cuánto nos ama, que el Señor Jesús voluntariamente atravesó una dolorosa y cruel muerte, para limpiarnos de ese pecado. 

Pero ese regalo de Dios, SOLO se aplica a tí, SI reconoces tu pecado y aceptas que solo el Señor Jesús los puede limpiar... solo si CREES EN ÉL

Comentarios